La Vulnerabilidad del Líder
- Ernesto Santos
- 11 sept 2019
- 2 Min. de lectura
Sí, lo sé…, parece que estoy empeñado en hablar de Nadal, y no será porque no me considere un fiel seguidor de Federer, pero esa es otra historia… Más bien parece que Don Rafael Nadal es el que se empeña (afortunadamente) en ofrecernos ejemplos sobre los que vale la pena reflexionar.
En esta ocasión, ante su nuevo triunfo en el US Open (y ya van muchos), me ha llamado la atención no tanto lo que dijo (con palabras), sino con su emoción y su corporalidad.
En ese momento tan repetido por los medios en el que la organización del US Open homenajeaba a un exitoso Nadal por su triunfo, aparecía en pantalla la figura cercana, cabizbaja, de llanto incontenido, de “un simple ser humano emocionado”…
Frente a la épica del líder, la humanidad del hombre, frente a la vanagloria del éxito, la emoción y el llanto de un jugador vaciado por el esfuerzo derrochado, …
Qué bonita metáfora para llevarnos y reflexionar en las organizaciones. ¿Qué pasaría en una empresa si el líder cambiara el discurso de la formalidad por mostrar(se) con mayor humanidad?, ¿y si en lugar de asumir las tensiones y contener las emociones las compartiera con el equipo?, ¿qué inseguridad hay detrás de todo ello?.
Parece cómo si el mostrar nuestras emociones, nos hiciera menos profesionales o competentes ante nuestras responsabilidades y retos cuando, en realidad, ¿no será que nos humaniza y nos acerca a los demás?
Vulnerabilidad no es sinónimo de Debilidad y no hay mejor ejemplo que el de un líder que se muestra y comparte con su equipo. Como Don Rafael Nadal con todos nosotros…
Coaching en estado puro!!!
Si lo anterior te resuena, estaré encantado de compartir experiencias y visiones que nos enriquezcan mútuamente.






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